viernes, 17 de agosto de 2012

M-618 VÍA PARQUE. La carretera madrileña de la muerte.


     El término carretera de la muerte ha sido usado hasta el abuso en nuestro país para denominar aquellas carreteras caracterizadas por su alta siniestralidad, generalmente concentrada en determinados puntos negros de sus trazados, en donde estadísticamente mucha gente ha tenido la fatalidad de matarse o de resultar gravemente herida. Pero la idea de una o de varias carreteras de la muerte me sigue pareciendo truculenta, tremendista y completamente desproporcionada, ya que por desgracia todas las carreteras se cobran víctimas, sin que por ello se hagan acreedoras a denominación tan sensacionalista.
     En la Comunidad de Madrid, en concreto, hay varias carreteras que ostentan ese título ominoso, casi siempre concedido por ciertos sectores de la prensa más crítica, pero en el reportaje de hoy nos vamos a detener muy brevemente en la muy insólita y peculiar M-618, una carretera que no se sabe muy bien exactamente qué es, si un camino asfaltado, una cañada, una pista forestal o una vía rural pavimentada. Recorre la zona denominada como Parque natural de la cuenca alta del Manzanares, motivo por el cual junto a su denominación oficial consta también el término Vía Parque, y une las localidades de Torrelodones y Colmenar Viejo en sentido Oeste-Este con un recorrido total de 23 kms., si bien los correspondientes a la Vía Parque propiamente dicha son sólo 14, aproximadamente.

  
     La M-618 ostenta, desde luego, la categoría oficiosa de carretera de la muerte, y personalmente, después de haberla recorrido varias veces, la última de ellas el pasado día 14 para grabar el video que ilustra esta entrada, creo que los que todavía no hemos tenido un percance en ella podríamos tenerlo en cualquier momento. Es bien sabido que la ecología y la preservación del medio ambiente no hacen muy buenas migas con la seguridad vial, y esto es lo que ha sucedido en la M-618 después de las reformas acometidas en los últimos años en su trazado. Cualquier mejora de una infraestructura viaria lleva ímplicita una agresión a la naturaleza, y en el caso de la carretera que nos ocupa se ha tratado de llegar a un compromiso entre la salvaguarda del entorno del Parque natural y la viabilidad de las comunicaciones, con el resultado de que la M-618 es una vía desconcertante y peligrosa, pues oficia como carretera comarcal de alto tránsito sin pretender serlo, o al contrario, oficia como vía ecológica sin proponérselo, y debería de ser una cosa u otra, sin ambigüedad, porque ambos conceptos parecen incompatibles.
     Pero sea como fuere, el caso es que quien transita por ella se encuentra con una estrecha calzada asfaltada de dos carriles (la carretera original) y sendas bandas laterales de hormigón (resultado de la reforma) que podrían parecer arcenes, pero que no lo son, ya que entre otras cosas, aparte de su estrechez, están unidas al firme principal mediante unas juntas de brea sumamente resbaladizas, al menos para las motos, y en algunos tramos ofrecen incluso un peligroso escalón lateral. Por lo demás, tampoco existen guardarraíles dignos de tal nombre, sino tan sólo unos quitamiedos y guardarruedas cónicos de piedra, muy acordes con el entorno paisajístico pero poco o nada a propósito para la seguridad vial. La carretera recorre algunos parajes de cierta belleza, es verdad, y se conservan todavía viejos hitos kilométricos, alguna antigua casilla de peones camineros y el estrecho puente de piedra sobre el río Manzanares, con diferencia la zona más atractiva del recorrido (y por descontado también la más peligrosa). En los años 60 del pasado siglo este entorno sirvió como oportuno escenario para algunos anuncios publicitarios gráficos, como este de Vespa, quizá lo bastante conocido, pero que merece la pena mostrar una vez más:


     En definitiva, la M-618 Vía Parque probablemente sea la carretera madrileña más singular y atractiva por todas las peculiaridades que acabamos de describir, y merecería la pena pasear por ella sin prisas y con toda tranquilidad contemplando el paisaje, que de hecho parece una carretera orientada en este sentido, pero su peligrosidad y el excesivo tránsito que la frecuenta penalizan en exceso su disfrute. En el video ofrecido a continuación he aumentado deliberadamente la velocidad para poder mostrar casi todo el trazado de la ruta con la menor duración posible y al mismo tiempo transmitir una sensación dinámica y hasta vertiginosa (a lo que se presta apropiadamente la banda sonora, que no será del agrado de todos, sospecho), pero es que sé por experiencia que cualquier filmación en movimiento del recorrido de una carretera resulta demasiado monótona y repetitiva si no se utilizan estos procedimientos técnicos y/o artísticos.



    
 

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